En la obra maestra del “Cantar de Mio Cid” se cuenta la historia de Rodrigo Díaz de Vivar, un cobrador de parias (tributos) que después de ser acusado de robarse parte de ese tributo, fue desterrado y tuvo que realizar un viaje que lo llevó a vivir ciertas aventuras.

En este trabajo se verá la perdida que ocasionó su destierro además de ver como quedó él, ante la sociedad después del viaje. Se puede creer que las hazañas de Rodrigo Díaz de Vivar no son nada interesante, pero por algo su vida inspiró el más importante cantar de gesta de la literatura española, el Cantar del Mio Cid.

Podemos desglosarlo punto por punto si nos planteamos las siguientes interrogantes:

• ¿Por qué la pérdida del honor fue tan importante para el Cid?

• ¿Por qué se dice que el Cid es un héroe?

• ¿El poema del Mio Cid cuenta con algún realismo?

El tema central del poema, es el honor. El dramaturgo Shakespeare puso en boca del rey Ricardo II, la siguiente frase “Mi honor es mi vida; ambos son una y la misma cosa. Quitadme mi honor, y habéis dado fin a mi vida” (1633, p.24), frase que define muy bien el valor del honor en la Edad Media. Para el Cid, perder el honor al ser acusado de ladrón, fue como acabar con su vida. Se le daba tanto valor al honor que el filosofo Herder se pregunto a sí mismo: “¿Qué sería de la Europa moderna e ilustrada con todo su saber, sin ese legado medieval?” (1818), a lo que se respondió “¡Un desierto!”.

Sin embargo, a pesar de haber sido considerado alguien sin ningún tipo de honor (político, militar o social), para muchas personas en ese entonces y en los siglos venideros, fue considerado ejemplo de honor, el cual logró recuperar con gran esfuerzo, tanto el suyo propio como el de sus hijas. Llegó a ser comparado en múltiples ocasiones con el tan conocido “Don Quijote de La Mancha”, incluso a ser considerado como un ejemplo de lo que es la figura del héroe.

Según decían los antiguos paganos y como se creía en la cultura griega, un héroe era alguien nacido de un dios o diosa y una persona humana. Esta condición de nacimiento ya le daba unas características extraordinarias, las cuales a su pensar eran dignas de un héroe. La figura del héroe estaba ligada a lo sobrenatural, por lo general era un semidios o tenían poderes especiales, pero en el caso del Cid esto no aplica, pues era un hombre con todos los atributos de un ser humano.

Lo que hace que el Cid sea considerado un héroe es que, se viera en la dificultad que sea, conservaba sus valores (la lealtad a su señor, su sentido de justicia, valor guerrero y cumplimiento de su obligación). El Cid fue alguien que se puede considerar héroe no solo por lo dicho anteriormente, sino que además por su esfuerzo personal y su capacidad de sacrificio, son cualidades que muy pocos poseen y que lo hicieron llegar lejos a lo largo de su vida.

El Cid tuvo que sacrificar muchas cosas para lograr ser considerado un héroe, estuvo años lejos de su familia, fue exiliado (algo que se veía mucho en la historia de los héroes medievales), perdió su honor y cuando creyó recuperarlo, sus hijas lo pierden. A lo largo de su historia, al Cid atravesó momentos muy difíciles que sirvieron para demostrar su fortaleza, espíritu guerrero, determinación y muchos de esos aspectos que lo llevaron a ser considerado un héroe, pero que a la vez resaltan su humanidad y sus sentimientos: dolor, llanto, alegría y amor.

Algo muy característico en el Cantar de Mio Cid es cómo se relaciona con la realidad desde el punto de vista social, histórico y geográfico. Si hablamos desde el punto de vista social, la relación que existía entre el Cid (un vasallo) y Alfonso XI (rey que desterró al Cid) era una relación de vasallaje, que ocurren cuando un noble de poder (señor feudal) y un noble de menor poder o un miembro del tercer estamento (vasallo) se relacionan entre si por cualquier motivo.

Además de que también se ve en el tercer cantar de la obra “El cantar de la Afrenta de Corpres”; para ese entonces las hijas se consideraban como un instrumento para poder subir a un nivel social más alto a través del casamiento, algo que se puede considerar que el Cid decidió en el segundo casamiento de sus hijas con los infantes de Navarra y Aragón, luego de que éstas fueran golpeadas y abandonadas por sus primeros maridos, los infantes de Carrión.

Si hablamos desde el punto de vista histórico, en el Mio Cid, la mayor parte de los acontecimientos se ajusta a la historia. Claro ejemplo es la organización social de la época. También nos permite conocer la cultura medieval, cuenta además con hechos verídicos y especialmente la guerra como oficio del caballero. Todo esto y otros hechos, que no por no ser nombrados quiere decir que sean menos importantes, son los que reflejan el realismo histórico en el Cantar.

Y ahora hablando desde el punto de vista geográfico, mientras el Cid buscaba su honor tuvo que pasar por muchos sitios que aún existen y que conservan el mismo nombre, estos son: Zaragoza, Valencia, Burgos, Sagunto Jérica, Soria, Castellón, entre otros; ahí se ve el realismo geográfico. Habría que decir también que esos lugares no son los únicos que son reales, el paraje conocido en la obra como “Afronta de Corpes” fue ubicado por la similitud toponímica en lo que es “El Robledal de la Lanzada”, lugar donde las hijas del Cid fueron golpeadas y abandonadas por sus esposos.

Para concluir podemos decir que:

a) El honor tenía un gran valor en la Edad Media.

b) El Cid fue un héroe por todos sus valores.

c) Los héroes no precisamente son seres fantásticos, pueden ser humanos como es el caso del Cid.

d) Vemos realidad en el Mio Cid, tanto social e histórica como geográfica.

Características y verdades bastante enriquecedoras las que nos brinda esta obra literaria, además de un gran mensaje: “Nuestros valores nos hacen héroes”.


Imagen de JAIME PF

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