Estamos tontos, ¿o qué? Ahora resulta que los votos de un partido legal no son moralmente adecuados para según quién basados en no sé qué axioma políticamente correcto que vomita eso de que al ser los herederos del terrorismo se les puede permitir estar en el Congreso, pero, eso sí, que no se les ocurra hacer su trabajo democrático.

¿Hasta ese punto ha llegado la estulticia política? ¡Pero vamos a ver! Siguiendo este argumentario, los votos de un partido como VOX, que pone en duda la violencia de género tampoco deberían de ser tomados en cuenta, porque, ¿cuánta gente ha muerto por violencia de género en los últimos 20 años?

O, ¿qué os parece que no nos valieran los votos de los ciudadanos que deslegitiman la inmigración? Al paredón con ellos, con los ciudadanos, no con los inmigrantes. ¿Eso es lo que nos quieren decir?

Tal vez es que hay delitos más graves que otros, vete tú a saber. Imagínate un partido político que haya sido condenado por corrupción, a título lucrativo, obvio, que no queremos querellas a estas alturas, ¿eso no es un delito?

¿Cuánta gente ha fallecido en los hospitales españoles por falta de recursos? ¿Cuántos españoles, de bien y de mal, se han quedado sin prestaciones porque las arcas del Estado estaban vacías? ¿Cuántos pensionistas malviven porque no contribuyeron lo suficiente?

¿Y todo por qué? Porque un partido político, pon tú el nombre, ha decidido gastarse el dinero, el nuestro, no el suyo, por supuesto, en corruptelas varias o en su propio autobombo para poder perpetuarse en el poder.

Entonces, ¿qué hacemos con esos partidos? ¿Los apartamos? A partir de ahora, si votan a favor de algo en concreto pondremos en duda la moralidad de las formaciones que acepten dichos votos, porque, al fin y al cabo, son criminales que han provocado muertes.

¡Basta ya!

Dejémosnos de ser más papistas que el Papa. Bildu es un claro heredero de la banda terrorista ETA, que causó heridas irreparables en la sociedad española. Es evidente, que muchos de sus dirigentes y afiliados todavía simpatizan con la causa, y, sobre todo, con los métodos bárbaros que utilizaban.

También es evidente que su visión del Estado es muy diferente, que tal vez no estén muy de acuerdo con mantener el statu quo actual, y que, si por ellos fuera cambiarían todo de arriba abajo.

Nadie duda, igualmente, que su interés es su propia tierra, tan cortos de miras que son, y que los problemas de España solo les importan en tanto en cuanto afecten a sus pueblos y a la gente más cercana.

Bien, se puede estar de acuerdo con ellos o no, pero eso no es lo importante en democracia. La grandeza de un estado democrático es la capacidad de absorber en su seno al diferente, a aquel que piensa lo contrario, y no sólo eso, sino luchar porque pueda pensarlo y expresarlo en libertad.

Así que, vamos a dejarnos de maniqueísmos absurdos, olvidarnos de la confrontación permanente y comencemos a pavimentar el camino hacia la recuperación económica y social para conseguir salir del erial en el que se va a convertir España como no se acabe la pandemia pronto.

Y todo ello, con los votos de Bildu, de Vox, o de quién sea, si son partidos legales, si han sido votados por los ciudadanos, tienen todo el derecho para pactar, no pactar, votar a favor, votar en contra, o simplemente no hacer nada, están en su derecho y el resto en la obligación de aceptarlo.


Image by Javier Rodríguez

A
hace 11 meses

Me declaro fan tuyo desde hoy mismo. Qué alivio que haya gente que se atreva (sí, por desgracia, la expresión es "se atreva" a llamar a las cosas por su nombre y no andarse con paños calientes. Gracias.

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