Cambiar los viejos hábitos o incorporar nuevos puede ser una tarea que algunas veces resulta ser un poco complicada y desafiante.

Por ello algunos consejos que pueden ayudarte a hacerlo más sencillo son los que vienen a continuación:

Comienza poco a poco

Muchas veces deseamos cambiar un mal hábito o queremos construir un nuevo hábito pero comenzamos de forma abrupta y llevando a cabo cambios radicales.

Aunque puede que esto sea útil para algunas personas, lo más usual es que al final te sientas saturado o abrumado ante los nuevos cambios, por ello es mejor comenzar poco a poco.

Usualmente al dar pequeños pasos en la dirección que deseas se consiguen afianzar los cambios de una forma más certera.

Por ejemplo si quieres comenzar a meditar, puedes comenzar con unos cuantos minutos al día y luego puedes ir aumentando esa cantidad. Lo mismo suele aplicar cuando quieres comenzar a ejercitar, al inicio ir lentamente con desafíos pequeños suele resultar en la consolidación de este nuevo hábito, lo que hace que sea más fácil continuar y mantener la constancia.

Anótalo

En muchas ocasiones anotar las cosas las hace más plausibles, además, el tenerlo anotado hace que lo veas más a menudo y lo tengas más presente en tu día.

Puedes también anotar los logros que alcances respecto a ese nuevo hábito, ya sea que tomaste más agua o que diste una caminata. Celebra esos pequeños logros que vas alcanzando.

Crea tu plan de acción

Lo mejor que puedes hacer cuando te propones algo es crear un plan de acción, una especie de guía que te oriente y que te permita visualizar más fácilmente el camino que debes emprender para crear ese nuevo hábito o dejar aquel hábito que te afecta de forma negativa. Piensa entonces en aquello que deseas cambiar y establece el cómo vas a cambiar eso, trata de ser lo más específico posible.

Si lo que deseas es tomar más agua, parte de tu plan de acción puede ser tener siempre cerca una botella con agua. Tu plan de acción dependerá entonces de los hábitos que quieras cambiar o construir.

Utiliza recordatorios

Cuando realizamos nuevas actividades es usual que nos olvidemos de realizarlas, ya que aún no forman parte de nuestra rutina diaria. Por ello al incorporar un nuevo hábito es importante establecer recordatorios. Puede ser desde una alarma en tu móvil, una nota en un sitio que veas de forma frecuente, etc.

Lo importante es que establezcas algún aviso o alguna señal que te recuerde pasar a la acción.

Prepárate

Debes tener al alcance aquello que necesitas para llevar a la práctica el hábito que deseas realizar. Si quieres hacer deporte es importante que tengas los elementos necesarios, la ropa deportiva, los zapatos, etc. Si quieres comenzar a comer más saludable lo mejor sería que sepas de antemano lo que vas a necesitar, así podrás comprar lo que requieras y estarás listo para comenzar.

De esta forma evitarás encontrar excusas que te impidan realizar la actividad que deseas incorporar en tu día a día.

Compromiso

Ahora que has anotado lo que quieres alcanzar y has establecido un plan de acción, es importante comprometerse.

La forma más simple de comprometerse es contárselo a otras personas. Usualmente hacerle saber a otros que tienes una meta hace que sea más fácil que te comprometas realmente a cumplirla.

Celebra tus avances

Cada vez que logres un avance en relación con tus hábitos, celébralo. Date la oportunidad de sentirte bien contigo mismo sin importar que tan grandes o pequeños creas que sean tus logros.

Además, tener una recompensa positiva hace que sea mucho más probable que repitas esas acciones en las que has venido trabajando, de esta forma te sentirás con mucha más confianza y tendrás una mejor actitud hacia aquello que tanto deseas cambiar o mejorar.

Identifica las posibles excusas

Es usual que cuando comiences algo aparezcan de repente excusas. Es por ello importante que seas capaz de darte cuenta cuando las excusas comienzan a surgir, de esta manera podrás notar cuando se trata de algo que te está impidiendo cambiar ese hábito y podrás ser consciente de que los cambios que quieres realizar realmente valen la pena y son importantes para ti.

Siempre recuerda la razón por la que empezaste y mantente enfocado en cumplir con ese propósito.

No te desanimes

Fallar es común cuando se comienzan a implementar cambios en cualquier aspecto de la vida diaria, por eso no te desanimes si un día fallas en algo o no lograste cumplir con tu objetivo.

Mantén el enfoque en lo que deseas alcanzar y en lo que te propusiste lograr. No renuncies a las metas que te has puesto, sigue trabajando en cambiar o adquirir esos nuevos hábitos, aprende de tus errores y permítete mejorar a partir de ellos.


Imagen de Shan Thomas

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